En nuestra última entrega comentamos el surgimiento de las primeras computadoras hogareñas, hecho que se concretó inicialmente en los Estados Unidos, de la mano de empresas como Apple, Commodore y Atari. Pero del otro lado del océano, en Europa, no quisieron quedarse atrás. En el Reino Unido, en donde ya tenían una importante tradición en desarrollo de equipamiento informático (recordemos al Colossus, clave durante la Segunda Guerra), varias empresas se dedicaron a fabricar computadoras hogareñas al comenzar la década del 80. Entre ellas, la más recordada, sin duda, es la fundada por un carismático inventor inglés: Sir Clive Sinclair.

Aquí vemos a Sir Clive Sinclair posando orgulloso con el Sinclair QL, el sucesor de la Spectrum lanzado en 1984. Apuntado a los hombres de negocios, se vendió mucho menos de lo esperado, pese a sus interesantes prestaciones, que incluían un CPU Motorola 68008 y 128K de RAM. (Click para agrandar)SINCLAIR, INVENTOR DE RAZA

Clive tuvo claros sus objetivos desde muy joven. A los 18 años, apenas terminado el colegio, desistió de ingresar a la universidad para dedicarse por cuenta propia a la fabricación y venta de kits de electrónica para hobbystas. Pero, en realidad, su primera ocupación consistió en escribir libros de electrónica de nivel introductorio para la editorial Bernard’s Publishing, llegando a publicar trece libros entre 1958 y 1963. En 1961, funda su propia empresa: Sinclair Radionics. En principio, realizó circuitos impresos para otras compañías, pero luego se concentró en la producción de radios transistorizadas portátiles. Más tarde, durante la década del 70, fabricó diversos tipos de equipamiento electrónico, principalmente radios, amplificadores de audio, calculadoras e instrumental científico. Entre los desarrollos de esta época cabe destacar el Microvision TV1A, un prototipo que, en su momento, fue considerado el primer televisor portátil de la historia, aunque nunca fue producido en masa debido a su elevado costo de fabricación. Lo curioso es que, mientras que algunos de los productos de Sinclair se convirtieron en notables éxitos de ventas, otros fueron desastres comerciales que le hicieron perder mucho dinero. Por esta razón, Sinclair Radionics fue dividida en varias empresas, las cuales fueron, incluso, cambiando de nombre a lo largo del tiempo. La empresa en la que concentró los desarrollos de instrumental científico, Sinclair Instrument, fue rebautizada “Science of Cambridge”, denominación bajo la cual, en 1978, lanzó al mercado el MK14, un kit para ensamblar basado en un innovador y económico CPU de la empresa National, el SC/MP. El MK14 era una microcomputadora de prestaciones muy básicas, con teclado hexa y display de 7 segmentos, similar al KIM-1 de Commodore. Debido a su buena recepción, Sinclair pronto pensó en lanzar a su sucesora, pero tenía al respecto una pretensión que probaría ser difícil de lograr: poner a la venta un equipo de prestaciones muy superiores, por menos de 100 libras de costo final. Ingenieros de Sinclair comenzaron a trabajar ese mismo año junto con el diseñador Mike Wakefield y el programador Basil Smith, pero el producto terminado -bautizado NewBrain-, aunque respondía a las expectativas técnicas de Sinclair, prácticamente duplicaba el costo que se había puesto como objetivo, ya que su valor de mercado fue calculado en alrededor de 200 libras. Por lo tanto, el desarrollo de la NewBrain fue vendido a Grundy Business Systems (quienes la comercializaron con poco éxito), Science of Cambridge pasó a llamarse Sinclair Research y el buen Clive se concentró en un nuevo equipo que cumpliera sus metas de precio: el ZX80.

En esta foto podemos apreciar una ZX81 y su motherboard, que alojaba a todos los componentes salvo el teclado y la fuente de alimentación. Se observa a simple vista en las pistas del PCB que su diseño fue realizado a mano; posteriores revisiones del equipo ya incorporaban uno diseñados con CAD. (Click para agrandar)LA FAMILIA ZX Y EL ÉXITO DE SINCLAIR

Sinclair pudo decir “misión cumplida” poco tiempo después: en 1980, sale al mercado el ZX80, a un precio de venta de 100 libras ya ensamblado, o de 80 libras en forma de kit. Diseñada por Jim Westwood, el jefe de ingenieros de Sinclair, la ZX80 contaba con el CPU Z80 funcionando a 3.5 Mhz, 4KB de ROM incluyendo el Sinclair BASIC, y apenas 1K de RAM. Almacenaba y recuperaba los programas y datos desde cintas de cassette de audio, como sus competidoras de la época. El teclado, que no era tal sino, sencillamente, una lámina sensible al tacto con las teclas dibujadas, poseía la característica de que cada tecla contenía una sentencia BASIC, con lo cual programar en Sinclair BASIC recordaba, en cierta manera, a la programación de calculadoras científicas, en las cuales se ingresaban las funciones apretando una sola tecla. No tenía sonido ni modo gráfico, y su modo de texto era de 32 caracteres por 15 líneas. Su gabinete, obra del diseñador industrial de Sinclair, Rick Dickinson, era el más pequeño visto hasta ese momento (aproximadamente 30 x 30 cm), y el equipo pesaba escasos 300 gramos, sin contar la fuente de alimentación externa. Esto trajo, al principio, algunos problemas de sobrecalentamiento, los cuales fueron, en gran parte, superados por su sucesora (de tamaño todavía más reducido) ZX81, que, básicamente, era una ZX80 mejorada en todo sentido, ya que era más estable, más rápida, con un display modificado y, fundamentalmente, más barata, ya que fue lanzada, en 1981, con un precio de venta de 50 libras el kit y de 70 libras ya ensamblada. Además, se ofrecía una expansión externa de RAM a 16 KB por poco dinero. Muchos expertos consideran la salida al mercado de la ZX81 como un verdadero punto de inflexión en la historia de las tecnologías de la información. Si tenemos en cuenta que, por apenas 70 libras, se ponía al alcance de cualquier hogar un equipo informático infinitamente superior en potencia y facilidad de uso que aquellos cuyo desarrollo había costado millones 20 años atrás, se entiende la razón por la cual este equipo fue un éxito instantáneo. Miles de padres llevaron de regalo a sus casas una computadora para sus hijos para las fiestas de fines de 1981, un hecho absolutamente impensable apenas una década atrás.

ZX SPECTRUM: LLEGA EL COLOR Y EL SONIDO

Pese al suceso de ventas logrado con la ZX81, Sinclair sabía que tenía que redoblar la apuesta. Las computadoras de Commodore se vendían bien en el Reino Unido y, aunque eran considerablemente más caras que las de Sinclair, todas incluían color y sonido, lo cual era una ventaja comercial importante, sobre todo en un mercado como el hogareño, en donde, a partir de los acontecimientos, debía tenerse en cuenta a los niños y, por ende, a los videojuegos. En 1982, Sinclair concibe la ZX82, continuadora de la ZX81, que incorporaba color y sonido. El propio Clive rebautizó la nueva criatura como ZX Spectrum, para enfatizar las capacidades policromáticas del flamante equipo. Una vez más con el diseño exterior de Rick Dickinson, el hardware desarrollado por Jim Westwood y el software en ROM escrito por Steven Vickers, de la empresa proveedora Nine Tiles, responsables de las ROM y los manuales de las anteriores ZX, se logró un equipo de muy buenas prestaciones a un precio más que competitivo: 125 libras por el modelo de 16K y 175 por el de 48K, precios que, a los pocos meses, bajaron a 99 y 129 libras, respectivamente. Otras características técnicas de la Spectrum incluían modo de texto de 32×24 y modo gráfico de 256×192, con 16 colores, y su parlante era capaz de emitir audio digital monocanal con un rango de 10 octavas. Además, la interfaz de almacenamiento en cassette era mucho más fiable y veloz. El CPU Z80 seguía corriendo a 3.5 Mhz, frecuencia estrechamente relacionada con la generación de video en toda la serie ZX. La Spectrum fue un éxito de ventas todavía mayor que sus antecesoras, y propició el nacimiento en Europa de numerosas empresas que se dedicaron a desarrollar software y periféricos para dicho equipo, al igual que la aparición de varias publicaciones especializadas, particularmente la de la excelente revista española Microhobby, muy popular en los países hispanoamericanos.

MSX: EL EST?NDAR DEL IMPERIO DEL SOL

Desde inicios de los ochenta, los japoneses habían analizado con interés el desarrollo de la industria de las microcomputadoras en Estados Unidos y Europa. Maestros en la manufactura de equipamiento electrónico, vacilaron en volcarse de lleno a ese negocio recordando muy bien la sangría producida, pocos años antes, por la guerra de los sistemas de videocassette, que habían enfrentado a los fabricantes en torno a dos de ellos, VHS y Betamax, dejando a las compañías que habían elegido al formato perdedor (Betamax) en el desierto. En el caso de las microcomputadoras, la fragmentación del mercado era aún mayor. Esto llevó a un ejecutivo de Microsoft Japón, Kazuhiko Nishi, a crear un estándar, tanto de hardware como de software, para el diseño y la fabricación de microcomputadoras compatibles entre sí. Nishi llamó a su estándar “MSX”, siglas de ‘Machines with Software eXchangeability’, el cual incluía una versión del Microsoft BASIC llamada MSX BASIC, y un sistema operativo (MSXDOS) compatible a nivel archivos con el MS-DOS de las IBM-PC. El estándar MSX fue presentado el 27 de junio de 1983, y, al instante, las más importantes empresas de electrónicos japonesas (Canon, Casio, Hitachi, JVC, Panasonic, Sony, Toshiba, Yamaha) se subieron al tren, lanzando al mercado distintos modelos de equipos “MSX compatible”. Poco después, las fabricantes coreanas Daewoo, Goldstar y Samsung y la holandesa Philips, entre otras, se sumaron, también, al estándar con modelos propios de microcomputadoras MSX. Con el correr del tiempo, participaron, asimismo, empresas argentinas, brasileñas y rusas. Lógicamente, esta multitud de fabricantes de tan diversos países terminó provocando una difusión notoria de los equipos MSX en casi todo el mundo, salvo en los Estados Unidos, en donde casi no tuvieron presencia. Parte del éxito comercial se debía a que las características técnicas del estándar requerían componentes genéricos, de buenas prestaciones y bajo precio. El CPU era un Zilog Z80 corriendo a 3.5 Mhz, el chip de video un Texas Instruments TMS9918 (el mismo de la TI-99 y el ColecoVision) con 16K de RAM que permitían modos de texto de 32×24 o 40×24 y una resolución gráfica de 256×192x16 colores. El chip de sonido era un General Instruments AY-3-8910 que poseía 3 canales de sonido. Cada equipo MSX albergaba 32K de ROM, en los que se alojaba el MSX BASIC, y tenía entre 16 y 64K de RAM, aunque llegaron a fabricarse algunos modelos de 128K. Todos contaban con ranura para cartuchos (cartridges) de ROM (generalmente usados para juegos) y un teclado de calidad profesional, lo que elevaba un tanto el precio final del equipo. Algunos modelos dignos de recordar son Canon V20, Sony Hitbit-10 y Philips VG-8020.

EL AS EN LA MANGA DE IBM

En nuestro próximo encuentro descubriremos que, mientras Apple, Commodore y Sinclair pugnaban entre sí por ocupar el podio en el mercado de las computadoras hogareñas, IBM, el gigante azul, preparaba, en forma secreta, su computadora personal. Lo que no soñaban sus creadores es que la PC, apuntada, inicialmente, a un usuario de perfil corporativo que quisiera llevarse trabajo a casa, cobraría vida propia, y se reproduciría y mutaría mucho más allá del control y los deseos de la misma IBM.

GALAKSIJA, LA ESTRELLA DE LOS BALCANES

Otro equipo hogareño que vale la pena mencionar es la Galaksija (Galaxia), cuyos planos fueron publicados en la revista de divulgación científica yugoslava del mismo nombre en diciembre de 1983. Creada por el inventor serbio Voja Antonić (en ese entonces de 30 años de edad) en base al CPU Z80, era posible construirla sirviéndose de componentes electrónicos baratos y fáciles de conseguir. Su bajo costo y su diseño sencillo se debían a la ausencia de hardware especializado de sonido y video, ya que la interfaz de almacenamiento en cassette era utilizada para generar audio digital (aunque el equipo carecía de parlante propio) y el responsable de originar la señal de video, que permitía conectarla a un TV común, era el propio Z80, perdiendo, a cambio, algo de velocidad en la ejecución de los programas. El BASIC y el crudo S.O. incorporados eran una verdadera muestra de ingenio y esfuerzo por aprovechar al máximo los escasos 4K de ROM y 2K de RAM con los que contaba su configuración básica. Pero lo verdaderamente notable de este equipo es que su diseñador y el editor de la revista calcularon que los lectores fabricarían alrededor de cien equipos, e incluso su mejor estimado, un tanto en broma, se aproximaba a los mil. Para sorpresa de todos, los lectores se volcaron en masa a armar sus propias Galaksijas, y se cree que más de 8000 equipos fueron realizados en base a los planos originales, antes de que la empresa Zavod se dedicara a comercializarla ya ensamblada, instalándola definitivamente en varios países del este de Europa. (Click en la imagen para agrandar)

Un ZX Spectrum y su mother. El teclado, si bien seguía siendo precario, era mucho más cómodo que el de la ZX81. Sin embargo, continuaba inexplicablemente ausente una barra espaciadora, en cuyo reemplazo, como en las primeras ZX, se encontraba una tecla apenas mayor a las demás. El arcoiris en el gabinete fue agregado para remarcar que este modelo trabajaba en colores. (Click para agrandar)

Una Talent DPC200, una microcomputadora MSX fabricada en Argentina, bastante difundida en varios países sudamericanos. La universalidad de sus componentes permitió a empresas de todo el mundo producir máquinas MSX. Como se puede apreciar, el estándar estaba tan claramente definido que los equipos eran muy parecidos entre sí hasta en su aspecto externo. (Click para agrandar)

Un Sony HitBit 75, uno de los modelos más vendidos en España. Como todos los equipos fabricados por Sony, sorprendió simultáneamente por su robustez y por su agradable apariencia estética, aunque su precio era más elevado que otros equipos MSX de la competencia. (Click para agrandar)

Aclaración: Este post fue publicado originalmente en la revista POWERUSR #49. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN EL CONSENTIMIENTO EXPRESO DEL AUTOR. SE PERMITE EL ENLACE O LINKEO A ESTE POST SIN NINGÚN TIPO DE RESTRICCIONES.

En la edición anterior, narramos como MOS Technology, en 1975, partió del diseño del microprocesador Motorola 6800 para desarrollar el 6502, uno de los procesadores más populares de la historia. También mencionábamos que, entre los primeros en adoptar los novedosos microprocesadores, se encontraban los aficionados a la electrónica. En 1976, uno de ellos, Steve Wozniak, diseñó y fabricó la Apple I, considerada la primera “home computer” con todas las de la ley, e iniciadora de una década dorada, que muchos recordamos con gran nostalgia y cariño.

En esta foto vemos a Steve Wozniak (a la izquierda) y a Steven Jobs mostrando orgullosos una Apple I. Se observa, a simple vista, su diseño sencillo y elegante, en el que se destaca el CPU 6502 (el chip de encapsulado blanco) abajo a la izquierda. Noten el logo de la empresa en la hebilla del cinturón de Woz :) (Click para agrandar)WOZ: EL GENIO REBELDE

Steve Wozniak, fundador de Apple junto con Steven Jobs, trabajaba para Hewlett-Packard diseñando calculadoras. Asiduo concurrente del Homebrew Computer Club, donde otros fanáticos de la electrónica intercambiaban ideas y conocimientos, comenzó plasmando sus diseños de computadoras en papel, ya que los primeros micros, como el 6800, eran demasiado caros. Pero cuando salió a la venta el MOS 6502, con un costo de apenas 20 dólares, Woz diseñó la placa madre de una computadora basada en el CPU 6502. Su contrato con HP lo obligaba a darle todos sus desarrollos a la empresa, así que Wozniak le ofreció a sus directivos su diseño de home computer. Uno de ellos rechazó el proyecto por considerarlo absurdo; sencillamente, la idea de que alguien quisiera tener una computadora en su casa le resultaba inconcebible. Otro le aconsejó que no perdiera el tiempo en quimeras y se concentrara en las calculadoras. Por consiguiente, a Woz le fue brindado el permiso para hacer con sus planos lo que deseara. Junto a su amigo Steven Jobs, que consiguió algo de fondos (cuenta una anécdota de veracidad algo incierta que, para obtener dinero para la empresa, Jobs vendió una camioneta de su tío que se utilizaba para reparto de manzanas; de allí provendría el nombre de la empresa) Wozniak fabricó en su garage el primer prototipo de Apple I, y la mostró funcionando en una reunión del H.C. Club en abril de 1976. Este primer prototipo incluía teclado y un primitivo gabinete de madera hecho a mano. Pero la Apple I salió a la venta como un simple motherboard, a un costo de 666.66 dólares. Pero no busquen motivaciones satánicas en el precio: ambos Steves habían fijado el precio del equipo en 500 dólares redondos, pero al agregar el comercio vendedor su comisión porcentual, ascendió a esa curiosa cifra. Pese a que el equipo (que carecía de gabinete, fuente de alimentación y teclado) estaba claramente dirigido al mercado de aficionados a la informática, se produjeron y vendieron 200 unidades, claro indicador de que había un mercado para este tipo de computadoras. Por cierto, de esas 200 unidades de Apple I, las 50 que todavía existen son piezas de colección muy buscadas y, hace unos años atrás, llegó a pagarse cincuenta mil dólares en una subasta por una de estas máquinas.

Primer prototipo de Apple I en su gabinete casero de madera, tal como fue presentado en el Homebrew Computer Club. Este equipo, que se comercializaba como kit, sin gabinete, teclado ni fuente de alimentación, hoy en día es una verdadera pieza de colección, muy buscado por coleccionistas y fanáticos de la marca de la manzanita. (Click para agrandar)CARACTER?STICAS TÉCNICAS DE LA APPLE I

La computadora desarrollada por Wozniak era sencilla y compleja a la vez. Su diseño era simple y elegante (apenas 30 chips) y basado en componentes económicos y fáciles de conseguir. Pero su complejidad yacía en las prestaciones únicas que ofrecía. Mientras que otros equipos de esa época, como el Altair 8800, contaban como único dispositivo de salida un puñado de LEDs, la Apple I podía conectarse directamente a una televisión común y operar en un modo de texto monocromático con una resolución de 24 líneas de texto con 40 columnas. Otras computadoras, mucho más costosas, al iniciarse debían cargar el sistema operativo desde lentos periféricos de almacenamiento (como cintas de papel perforado), lo que demoraba muchos minutos, mientras que la Apple I booteaba de ROM en apenas segundos. La velocidad de 1 Mhz del CPU 6502 dotaba de un buen rendimiento al equipo y, si bien los 4K de RAM que poseía de fábrica no sobraban, era fácilmente expandible a 8K mediante zócalos de memoria, o hasta 48K con tarjetas externas, aunque el costo de las mismas era muy elevado. Para ponerle el moño al paquete, el propietario de Byte Shop, el comercio que debía venderlas, insistió hasta convencer a Woz de que era necesario agregar al equipo una interfaz que permitiera grabar y recuperar programas desde cintas de audio convencionales (cassettes). El resultado final fue que, por apenas una fracción de lo que costaban otros equipos, apuntados al mercado corporativo, se podía tener en casa una computadora que, en muchas cosas, los superaba. Claro que todavía faltaba que un equipo pensado para el hogar viniera listo para enchufar y usar. Por eso, en 1977, se lanzó al mercado la Apple II, que, básicamente, era una Apple I mejorada con modo gráfico en colores, un primitivo chip de sonido, y se encontraba equipada con un muy buen teclado y un resistente gabinete plástico, sobre el cual se podían ubicar hasta dos disqueteras de 5 1/4 y el monitor, periféricos que, también, se ofrecían a un precio muy accesible. El éxito fue rotundo: se estima que se vendieron más de cinco millones de Apple II en sus distintas versiones.

El PET 2001 fue la primera computadora hecha por Commodore. Su bajo precio, facilidad de uso y su fabricación resistente la hizo muy popular en las aulas. Además, como este equipo fue de los primeros en traer el lenguaje BASIC en ROM, resultó una puerta de entrada al mundo de la programación para una gran cantidad de usuarios. (Click para agrandar)COMMODORE: COMPUTADORAS PARA LAS MASAS

El mismo año que debutó la Apple II sale a la venta la primera computadora de Commodore: la PET. CBM (Commodore Business Machines) fue fundada, en 1954, en Canadá, por el inmigrante polaco Jack Tramiel. La empresa apuntaba, inicialmente, a reparar máquinas de escribir y calcular. A medida que el equipamiento para oficinas de procedencia norteamericana comenzó a ser desplazado por máquinas de origen japonés, más baratas y eficientes, Tramiel fue reconvirtiendo su empresa primero en una fabricante de calculadoras electrónicas y, finalmente, en una compañía dedicada a los equipos informáticos, cuando, hacia 1975, Texas Instruments los barrió del mercado de las calculadoras, sacando a la venta equipos con precios más bajos que los costos de producción de las calculadoras de Commodore. Tramiel y su principal inversor, Irving Gould, tuvieron una idea que demostraría ser la salvación de la empresa. Se dedicarían a producir computadoras personales, pero, en lugar de comprar las partes a otras compañías, directamente incorporaron a las fabricantes. Particularmente relevante fue la adquisición de MOS Technology, fabricante del microprocesador 6502, cerebro de las primeras computadoras de Commodore. Tramiel puso como condición especial para concretar la compra de MOS que Chuck Peddle, ingeniero jefe de esta misma, pasara a ser empleado de Commodore. Peddle era nada menos que el diseñador del 6502, en el cual había aplicado muchos de los conceptos que aprendió en su paso por el equipo de ingenieros de Motorola, creador del 6800. Además, en 1975, Chuck había creado para MOS un kit de computadora experimental, el KIM-1 (Keyboard Input Monitor), que, en la práctica, era apenas un motherboard, como el Apple I, aunque de prestaciones más básicas, ya que su dispositivo de entrada era un teclado hexadecimal y su salida seis displays de siete segmentos, capaces de mostrar caracteres hexa. Cuando Commodore hubo adquirido a MOS, Peddle y Gould convencieron a Tramiel de que el mercado de las computadoras hogareñas era el futuro de la empresa. Al poco tiempo, sale a la venta la PET 2001, que, básicamente, era una KIM-1 de prestaciones mejoradas, pero la PET venía albergada en un indestructible gabinete de metal e incluía un robusto monitor monocromo, un lectograbador de cassettes y un sencillo teclado estilo calculadora, protegido para evitar derrames de líquidos. El equipo estaba claramente pensado para su utilización en escuelas, por eso su diseño ideado para soportar las adversidades de la manipulación infantil; sin embargo, los maestros terminaron siendo sus principales usuarios. Entre 1977 y 1982, se fabricaron y vendieron miles de PET, e incluso se produjeron diversos modelos, apuntados a distintos segmentos del mercado: el hogar, la empresa, las escuelas, las universidades y la investigación científica, cumpliendo, de este modo, con el lema de la empresa: “computers for the masses, not for the classes”. Su versión inicial, el modelo 2001, contaba con 4 u 8 KB de RAM, un chip de display que permitía un modo de texto monocromo de 40×25, lenguaje BASIC en ROM y, por supuesto, el CPU 6502 corriendo a 1 Mhz. Modelos posteriores incluyeron hasta 96 KB de RAM, teclados muy mejorados, unidades de disco flexible de 5 1/4 y display de 80×25.

La Commodore 64 es la computadora más vendida de todos los tiempos. Diseñada en apenas un puñado de días, se convirtió, sin dudas, en la computadora hogareña definitiva de su época. Se fabricaron y vendieron más de 20 millones de este modelo,  transformándose, posteriormente, en un objeto de culto. Todavía hoy es reverenciada por miles de fanáticos, que siguen usando sus juegos, aplicaciones e inclusive sus periféricos mediante emuladores para PC y compartiendo su pasión en diversos foros y sitios de la Web. (Click para agrandar)COMMODORE 64: LA M?S VENDIDA DE TODOS LOS TIEMPOS

A principios de la década del 80, Tramiel se convenció de que, esta vez, no debían dejarse ganar de mano por los japoneses, como les había ocurrido décadas atrás. El futuro de la informática estaba en el hogar, y Commodore debía lanzar al mercado un equipo especialmente pensado para este fin. Robert Yannes, joven ingeniero proveniente de MOS, había diseñado un prototipo que presentó a Tramiel, quien lo consideró apropiado para los planes mencionados. Derivó el diseño a Robert Russell, responsable en gran parte del “sistema operativo” de la PET, y ambos crearon un equipo de acuerdo a las directivas de Tramiel, quien deseaba que este pudiera presentar gráficos en color conectado a un TV común, y que tuviera sonido, una interfaz de cartucho y un puerto para joystick compatible con el entonces exitosísimo Atari 2600. Tramiel pidió, también, que el equipo contara con 4K de RAM, por la sencilla razón de que, en ese momento, en Commodore había excedente de esos chips. En definitiva, la VIC-20 estaba preparada para reemplazar a una consola de videojuegos, sin dejar de ser, al mismo tiempo, una computadora completa y de características más que decentes para su época. Cuando salió al mercado, en 1981, su bajo precio en comparación con los equipos de la competencia (menos de 300 dólares) la convirtió en un suceso de ventas, siendo la primera computadora en superar el millón de unidades: se estima que fueron compradas por el público más de dos millones y medio. Pero lo mejor para Commodore todavía estaba por venir. Russel y Yannes, viendo el éxito del VIC-20, pronto convencieron a Tramiel de lanzar su sucesora: la VIC-30, muy mejorada en prestaciones, pero manteniendo su bajo precio. Tramiel aceptó, pero con la condición de que el nuevo equipo tuviera nada menos que unos inmensos 64K de memoria RAM. Semejante exigencia imponía un costo de producción importante (en aquel momento, 64K de RAM le significaban a Commodore 100 dólares), pero Tramiel quería otorgar esta ventaja decisiva al nuevo equipo sobre sus competidores, suponiendo (correctamente) además, que, para cuando el equipo ingresara en su fase final de producción, los costos de los chips de RAM habrían bajado notoriamente. Russell, Yannes y David Ziembicki trabajaron contra reloj, inclusive durante los feriados navideños, para terminar el nuevo equipo a tiempo para el CES (Consumer Electronics Show) de 1982. El trabajo duro, sin dudas, rindió sus frutos, ya que, durante el debut de la VIC-30 (rebautizada como Commodore 64 por el área de marketing de CBM), las prestaciones del equipo dejaron boquiabiertos a los ingenieros de la competencia, quienes no podían concebir que un equipo de esas características costara solamente 595 dólares. El secreto, como sabemos, yacía en que Commodore era dueña de los fabricantes de los componentes electrónicos de su nueva creación, llegando, de esta manera, a lograr un costo de fabricación de apenas 135 dólares por unidad. Además, si bien las prestaciones de los equipos de la competencia (Apple II, Atari 800, IBM PC) eran similares, la C64 tenía gráficos y sonido muy superiores; la evidencia definitiva de que esta computadora estaba directamente orientada al consumo hogareño fue que sus principales puntos de venta no fueron los comercios de computación y electrónica, sino las grandes cadenas de electrodomésticos y productos para el hogar. La combinación de todos estos factores, sumada a las posibilidades únicas de su CPU 6510 (un 6502 mejorado) y su hardware especializado de audio y video (los famosos chips VIC II y SID), transformaron a esta computadora en un equipo legendario, además de ser el modelo más vendido de todos los tiempos, con un total mayor a los 20 millones de unidades.

MIENTRAS TANTO, EN EL RESTO DEL MUNDO …

Otras empresas, como Atari, con sus modelos 400 y 800, o Texas Instruments, con el recordado TI/99 4-A, también participaron, con menos éxito, del mercado hogareño en la dorada década del 80. Sin embargo, la revolución informática en los hogares no estaba surgiendo únicamente en los Estados Unidos. En el próximo número, describiremos como, en Europa, empresas como Sinclair Research crearon computadoras hogareñas afamadas, como la Spectrum, y, en Japón, una alianza de los fabricantes de electrónicos más importantes, como Sony, Mitsubishi e Hitachi, dio a luz al estándar MSX, iniciador de una serie de equipos muy recordados en Latinoamérica. Hasta entonces.

Una configuración clásica de Apple II, con monitor y dos disqueteras. A diferencia de su antecesor, este equipo se vendía listo para enchufar y usar. Lo ideal era contar con dos unidades de disco flexible: en una se alojaba el floppy que contenía el sistema operativo, mientras que desde la otra se trabajaba con las aplicaciones y los documentos del usuario, lo que evitaba, de esta manera, el cambio constante de diskettes. (Click para agrandar)

Al igual que otras empresas pioneras en la historia de la informática, Commodore inicialmente se dedicaba a reparar máquinas para oficina. Luego, se concentró en el mercado de las calculadoras electrónicas, produciendo modelos como el que vemos en la foto. (Click para agrandar)

Junto con las computadoras hogareñas nacieron las publicaciones especializadas en formato digital. “CURSOR” fue una de las pioneras en difundirse de esta manera, entre 1978 y 1981. Dirigida a los usuarios de Commodore PET, cada edición consistía en un newsletter impreso con novedades y notas de interés, y un cassette que contenía algunos programas. Juegos, aplicaciones y prácticas de programación se ponían de esta forma a disposición de la comunidad, del mismo modo en que lo hacen las publicaciones actualmente con los CD-ROM o DVD. (Click para agrandar)

Aclaración: Este post fue publicado originalmente en la revista POWERUSR #48. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN EL CONSENTIMIENTO EXPRESO DEL AUTOR. SE PERMITE EL ENLACE O LINKEO A ESTE POST SIN NINGÚN TIPO DE RESTRICCIONES.